Me he considerado siempre una ‘escritora de domingo’

Si tuvieras que recomendar a un lector potencial tu libro La edad de Sara, ¿qué le dirías para incentivar su interés?

Lo primero que le diría es que la lectura de este libro no lo va a aburrir. Y eso ya es bastante, teniendo en cuenta que el tema, la vejez, no es precisamente muy divertido. Yo creo que el aburrimiento es el principal motivo para que una persona abandone un libro luego de la tercera o cuarta página. Y creo que La Edad de Sara logra atrapar al lector desde el comienzo.

 

La vejez, como dices, el eterno dilema de la especie humana, es el foco de atención de tu libro. Se ha escrito mucho sobre el tema y ello impone una pregunta: ¿qué crees que puede encontrar el lector de nuevo en La edad de Sara?

La verdad es que, en términos de contenido, no hay mucha novedad. Se ha dicho y se ha pensado bastante sobre uno de los grandes pesares de la vida humana como es la llegada de la vejez.  Estamos acostumbrados a ver la vejez como algo grave. Mi intención era quitarle un poco de gravedad al tema. Esto es quizá lo único nuevo, que me he aproximado al tema de una manera ligera, sin restarle por eso su trascendencia. La vejez está asociada con atributos negativos: decadencia, fealdad, debilidad. Mi intención era desdramatizar en alguna medida tanta desgracia. Y la sugerencia final podría ser que a la tercera edad no le viene mal un poco de humor.

 

Aquí se impone decir que no es este tu primer libro. Así que te lanzo un reto: explicarle a los lectores, de modo breve, de qué tratan tus anteriores libros: 

Los gatos pardos de la noche (2013) es una novela policíaca. El protagonista es un intelectual belga que pasa por una crisis existencial que lo lleva a involucrarse con una banda de peligrosos criminales. Su muerte, producida en circunstancias misteriosas, hace parte de un complejo rompecabezas que se va armando a lo largo de la novela.

En Cantata Profana (2015), una octogenaria reúne a toda la familia para celebrar su cumpleaños. Cansada de vivir, nadie sabe -solo ella- que éste será su último cumpleaños.

Inquilinos (2019)es un libro que contiene dos novelas breves. La primera recrea el mundo banal y sórdido de varias personas que comparten una casa de vecinos. La historia comienza cuando uno de ellos aparece muerto. En la segunda historia titulada, El espacio entre A y B, una mujer que se reconoce como holgazana congénita, conversa por las noches con un paciente terminal.

 

Volviendo a tu libro La edad de Sara, Ilíada Ediciones lo publica en su sello Cuadernas, dedicado a las Humanidades, y cualquiera podría entender, si abre rápidamente las páginas, que se trata de un libro de ensayo, pero no es un típico libro de ensayo, pues tiene mucho de historia novelada, de juego teatral, e incluso de filosofía. ¿Por qué esa mixtura genérica?

La combinación de géneros tampoco es nada nuevo. Incluso los filósofos de la antigüedad griega la practicaban para exponer de manera más sencilla su pensamiento filosófico. Se me ocurrió que para hablar de un tema tan poco apasionante como la vejez, lo mejor era considerarlo de manera concreta, individual. La vejez de alguien. Para eso lo mejor era crear un personaje. Así apareció Sara, cuyo nombre está inspirado en el personaje bíblico de Sara, conocida por su ancianidad. De este modo, en vez de que las reflexiones se hagan en abstracto, hay un personaje que reflexiona sobre su situación. Y aparecen otros pocos nombres más que sirven como apoyo literario para las ideas que quería desarrollar. Antes decía que éste no es un libro aburrido. Es precisamente gracias a los personajes y a alguna pequeña trama básica que se logra la amenidad.

 

Más allá de la importancia universal del tema, uno de los más álgidos problemas de las sociedades europeas. Si tuvieras que resumir, ¿cuáles crees que son las causas esenciales de que algo tan natural como el envejecimiento haya llegado a ser un trauma, para muchos irresoluble, en sociedades desarrolladas del llamado Primer Mundo?

Lo que yo digo es que llegar a viejo ha sido traumático siempre. No existe una época en la historia en la que la gente se alegre de la inminencia de su vejez. Esto sigue siendo así hoy en todo el mundo. Pero el desarrollo tecnológico y científico alcanzado en las últimas décadas, además de los cambios en los hábitos de vida de la gente, en particular en los países desarrollados, no solo han aumentado la esperanza de vida de la población sino también la calidad de esta vida. La gente de estos países hoy está convencida de que puede retrasar al máximo la aparición de las señales de deterioro físico, y se empeñan en ello. Un empeño que puede ser estresante.

 

¿Propone tu libro La edad de Sara alguna solución, alguna salida, ya sea desde lo personal o desde lo social?

El libro no propone ninguna solución. Una solución a este problema solo podría provenir de la ciencia, en un futuro que algunos creen que no está lejano, pero por ahora no es el caso. Más que solución, el libro sugiere una opción, por supuesto desde lo personal. Cada individuo, si se siente capaz, lo asumirá desde su individualidad. Una opción que requiere una buena dosis de inteligencia y otra de humor.

 

Finalmente, pregunta gastada pero necesaria: ¿qué escribes actualmente?

Me he considerado siempre una ‘escritora de domingo’, alguien a quien le gusta escribir pero sin ánimo profesional. La poca ficción que he escrito la he hecho de manera irregular, y en los pocos ratos libres. Hace unos años me dije que habiendo tantas buenas novelas para leer, para qué intentar escribir otra que seguramente no llegará a tener la calidad de cualquiera de las obras de, por ejemplo, Robert Harris, uno de mis escritores contemporáneos favorito. Mejor invertir el tiempo leyendo buenas novelas de otros autores.

Pero sí tengo entre manos un nuevo proyecto ensayístico. Una vez más, usando algunos recursos literarios, quiero dar una mirada a cómo ha cambiado la sociedad colombiana -mi país de origen- en las últimas tres a cuatro décadas. Mi idea es observar cómo ha evolucionado la situación social y económica de una familia (ficticia) de clase media-alta, a partir de los años 1970 hasta el presente. Hace mucho tiempo que no vivo en Colombia, y cada vez que voy de vacaciones me sorprendo de lo distinto que es el país de hoy al que era en mi infancia. En este ensayo intentaré comprender y describir esa diferencia.